ב״ה
Hace años que le escribís y mandás la foto de la carta al Ohel. Están todas ahí, en tu Gmail, perdidas entre miles de mails. rebestatus las junta, las lee y te devuelve tu propia historia.

Nadie ve lo de otro: cada cuenta sólo alcanza sus propias cartas, y eso lo impide la base de datos, no una promesa. Nosotros tampoco las leemos.
Cómo funciona
Con permiso de sólo lectura. Todas las casillas que hayas usado con los años, no sólo una.
Busca en todo tu historial los mails que mandaste al Ohel y guarda cada foto.
Transcribe tu letra manuscrita y separa cada cosa que pediste, una por una.
Cada pedido queda con su tema: salud, parnasá, shidujim, Torá, familia. Descubrís en qué venís pidiendo de verdad, y cómo fue cambiando.
Marcás vos qué brajot se cumplieron; eso no lo puede saber un sistema. Y cuando en una carta agradecés algo, lo reconoce solo.
Las cartas quedan transcriptas y buscables, con el hebreo en hebreo. La foto original siempre queda.
ב״ה
Lo más íntimo que tenés no debería depender de que confíes en nosotros. Por eso el aislamiento no es una política: está en la base de datos.
Nadie ve las cartas de otro
Cada consulta queda limitada a tu cuenta por el motor de la base. Aunque hubiera un error en nuestro código, la base devolvería vacío.
Nosotros tampoco las leemos
Nadie del equipo abre tus cartas. Se transcriben automáticamente y quedan sólo en tu cuenta.
Las fotos no son públicas
Viven en un depósito cerrado. Cuando mirás una carta se genera un enlace que sirve una hora y sólo para vos.
El acceso a tu Gmail queda cifrado
Es de sólo lectura, se guarda cifrado y lo cortás cuando quieras desde tu cuenta de Google, sin pedirnos permiso.